El azúcar (II)

Por: Yolanda Vicario >

Últimamente se han presentado grandes campañas publicitarias para convencer al público de las cualidades del azúcar y de la necesidad de su consumo. El azúcar se oculta prácticamente en todo lo que compras en el supermercado. La industria de productos bajos en grasas elimina la grasa de los alimentos y la reemplaza, en una gran mayoría de casos, por azúcar. El azúcar lo encontramos enmascarado en toda clase de productos del mercado. Por ejemplo: más de la mitad de cereales hinchados para desayunos contienen entre un 25% y un 70% de azúcar; una lata de legumbres contiene casi un 20%, la mayoría de embutidos…

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El azúcar es un producto que puede generar diversos desequilibrios metabólicos:

  • La ingestión de 100 gr. de azúcar provoca, en 15 minutos, aceleración del pulso, aumento de la presión sanguínea y de la función renal.
  • Puede provocar hiperactividad, ansiedad, dificultad para concentrarse y mal humor. Puede elevar los niveles de adrenalina en niños.
  • Fatiga en el hígado (órgano regulador encargado de mantener un nivel de azúcar adecuado en la sangre).
  • Inhibe el sistema inmunitario. Afecta a la actividad de los glóbulos blancos y reduce su capacidad antimicrobiana.
  • Es un ladrón de minerales y vitaminas del grupo B. Como consecuencia, provoca desmineralización y deterioro en la energía vital.
  • Predispone a la obesidad, la diabetes y problemas vasculares. El azúcar refinado (blanco, moreno, en polvo) hace que engordes pero si, además, lo comes con grasas, hidratos de carbono o proteínas, te engorda todavía mas.
  • Genera dependencia. Su consumo engaña al organismo, al que deja saciado por poco tiempo, para después despertar más el apetito.
  • El azúcar refinado carece de fibra y contribuye al estreñimiento.
  • El azúcar es un factor primordial en la caries dental.
  • Provoca insuficiencia de cobre y cromo.
  • Dificulta la absorción del calcio y el magnesio.
  • Provoca aumento de los triglicéricos, por lo tanto del colesterol.
  • Aumenta los niveles de glucosa e insulina en ayunas. Disminuye la intolerancia a la glucosa y a la insulina. Puede elevar la reacción de la glucosa y la insulina en las mujeres que utilicen anticonceptivos orales.
  • Puede causar hipoglucemia.
  • Facilita el cáncer de mama, ovarios, intestino, próstata y recto.
  • Debilita la visión. Puede provocar cataratas.
  • Eleva el nivel de la serotonina.
  • Aumenta el riesgo de contraer la enfermedad de Crohn y colitis ulcerativa.
  • Produce alergia a alimentos.
  • Puede producir acidez de estómago.
  • Su mala absorción puede provocar cambios en pacientes con trastornos con úlceras gástricas o duodenales.
  • Puede causar artritis, enfermedades cardíacas, hemorroides, enfisemas.
  • Puede provocar asma, candidiasis, apendicitis, esclerosis múltiples, migrañas, toxemia durante el embarazo, envejecimiento de la piel al cambiar la estructura del colágeno, aterosclerosis.
  • Puede originar cálculos biliares, venas varicosas.
  • Puede contribuir a la osteoporosis, a los eccemas en los niños.
  • Puede reducir la producción de la hormona del crecimiento.
  • Puede interferir en la absorción de proteínas. Puede cambiar su estructura.
  • Puede deteriorar la estructura del ADN.
  • Disminuye la capacidad de las enzimas para funcionar.

Motivos por los que nos apetece comer postre o exceso de dulces:

  • Cocinar con mucha sal.
  • Tomar un exceso de productos de origen animal (carne, huevos, lácteos, pescado…).
  • No incluir en la dieta el dulce natural de cereales (harinas, pan, galletas de arroz, arroz, cuscus, copos de avena, polenta) y verduras.
  • Sufrir estrés, o estar muy tensos.
  • Sufrir una falta o desequilibrio emocional.

Recomendaciones:

Nuestro organismo necesita carbohidratos para extraer la glucosa, ya que ésta es el combustible de los músculos y, sobretodo, del cerebro. Pero la glucosa la podemos obtener fácilmente de los glúcidos contenidos en cereales (harina integral, harina de maíz, arroz integral, cuscus, avena, muesli), verduras (especialmente la zanahoria y la calabaza) y frutas (sobretodo la seca: pasas, manzanas, peras, albaricoques, orejones, melocotones). Notas sobre las frutas: al cocinar la fruta es recomendable utilizar una pizca de sal para equilibrar su energía e incrementar su dulzor. Si comemos fruta o dulces inmediatamente después de comer leguminosas (incluido el tofu) en la comida, el contenido proteínico de las leguminosas no será absorbido por el organismo, pues tanto la fruta como los dulces inhiben la absorción de proteínas vegetales.

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Substitutos sanos del azúcar refinado / endulzantes:

Existen endulzantes derivados de cereales o frutas naturales que nos proporcionan el dulzor que deseamos, a la vez que no producen los efectos nocivos a los que me he referido anteriormente. Son los siguientes: miel o sirope de arroz, sirope concentrado de manzana, melaza de maíz y cebada, mermeladas de frutas naturales (sin azúcar), zumos naturales (sin azúcar), crema de almendras, amasake (crema dulce de arroz).

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