Las dietas extremas

Por: Laia Cuevas Martí >

El cáncer de mama es uno de los procesos oncológicos en los que con más frecuencia la mujer afectada no solo tiene que luchar con las consecuencias físicas de la enfermedad, sino también con los cambios que ésta provoca en su vida y en la de sus familiares y amigos.

La imagen corporal de las afectadas se ve alterada por otros cambios que se producen en el cuerpo de la mujer después de los tratamientos con agentes como las hormonas, la quimioterapia y la radioterapia, además de la propia cirugía. Estos tratamientos pueden acelerar la menopausia, están asociados al cansancio general, a la palidez, a la caída del cabello y a los cambios de peso que, normalmente, son en aumento más que en pérdida.

Podría parecer que la preocupación por el aumento de peso es poco importante en un momento de lucha contra la enfermedad pero, sin duda, todo lo relacionado con los factores psicológicos, no solo fisiológicos, son aspectos de especial relevancia a tratar. Aunque las razones de este aumento de peso no están del todo claras, el hecho de aumentar la distorsión de la imagen corporal de una mujer en una cultura donde prima la imagen esbelta, provoca que se reduzca, aún más, su autoestima. Al mismo tiempo, una alteración considerable de peso, del 5 al 10% del peso corporal total, puede afectar de manera negativa a la salud de la afectada.

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Son diversos los factores que contribuyen a la aparición de este aumento de peso: la dieta, la medicación, la falta de ejercicio y los cambios en el metabolismo. Y aunque durante y después de los tratamientos no es el momento ideal para dejarse llevar por un descontrol alimentario por exceso, tampoco lo es para hacer dietas estrictas. Seguir una dieta muy reducida a nivel calórico entre semana y el fin de semana tener momentos de excesos y otros de ayuno, no nos va a ayudar. No debemos saltarnos comidas, sino distribuir bien los nutrientes.

¿Por qué? El cuerpo es sabio y si lo acostumbramos a sufrir por no alimentarlo cuando lo necesita, lo único que conseguiremos es que cuando se le dé alimento, nos pague con la misma moneda y lo utilice como reserva para cuando lo volvamos a dejar en abstinencia. Por eso la mayoría de las personas que hacen dietas extremas e hipocalóricas acaban sufriendo un efecto rebote. El cuerpo se adapta a la carencia de alimentos y empieza a funcionar bajo mínimos, bajando el metabolismo basal (el que el organismo necesita en reposo para subsistir) y a deshacerse de lo que puede: agua y músculo.

• Agua: no necesita tanta agua para movilizarse y almacenar muchos nutrientes que ya no recibe.
• Masa muscular: el músculo se pierde ya que el coste de energía y nutrientes para mantenerlo es muy alto.

El cuerpo es consciente de que no tiene el poder suficiente para poder realizar este proceso y le es más fácil deshacerse poco a poco de estas fibras que mantenerlas. Además, al reciclar –consumir– el músculo obtiene de él ciertos nutrientes que ya no obtiene de lo que come. Se podría decir, entonces, que el organismo consume sus propios músculos.

El agua y la masa muscular pesan, por lo que al perderlos se observa una disminución significativa de quilos en la báscula. La persona que, voluntariamente, se ha sometido a un régimen estricto y restrictivo se alegra pensando que está logrando sus objetivos, pero no es consciente de que lo que también ha perdido es parte de su salud.

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Con el cuerpo agotado y con la ansiedad de algunos alimentos prohibidos, llega el momento en que la mujer afectada empieza a comer todo aquello que durante la dieta tenía prohibido. Y, además, lo hace con la sensación de habérselo ganado. En esta fase, y teniendo en cuenta que se encontraba en un “estado de emergencia” o bajo mínimos, al recibir una gran cantidad de alimentos el cuerpo empieza a acumular calorías para cuando otra vez sufra escasez y almacena lo que recibe en forma de grasa entre los tejidos. El organismo está programado para auto protegerse y actúa conforme estos estímulos, aparentemente para prevenir emergencias futuras.

Mientras el cuerpo almacena, la mujer que ha hecho la dieta va recuperando los quilos perdidos pero en peores condiciones que antes. Esto es debido a que el peso perdido no ha sido todo grasa –como se deseaba– sino que se ha deshecho de músculo, muy importante para la combustión de las grasas ya que la masa muscular consume más energía que la propia grasa. Es por esta razón que se recuperan estos quilos en forma de más grasa.

A la vez, y haciendo un último símil, el hecho de reducir el gasto energético que necesitamos, hasta el punto en que simplemente las células de nuestro cuerpo subsistan, es como si despidiéramos poco a poco a los trabajadores de nuestra empresa: en un principio nos aportaría un beneficio económico, pero cuando aumentara la producción no tendríamos personal suficiente para hacer el trabajo y acabaría desbordando la cadena de producción, causando más problemas económicos de los que teníamos inicialmente.

En conclusión, a la hora de perder peso tenemos que mantener una regularidad para no volver loco a nuestro cuerpo y que éste acabe rebotándose en contra nuestra.

Laia Cuevas Martí
Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos por la Universitat de Barcelona
Servicio de nutrición individualizada, análisis y corrección de hábitos alimentarios del paciente
http://nutricioindividual.com

4 Respuestas a “Las dietas extremas

    • Magda bon dia, generalment no és una sola, sinó un conjunt de causes degudes als canvis físics i mentals que experimenta el cos que fan que hi hagi un augment generalitzat de pes. Si tens qualsevol dubte o si consideres que necessites ajuda en el tema alimentari no dubtis en contactar amb mi i t’ajudaré en el possible. Sempre amb positivitat per això, ànims!:)

  1. La Laia a mi em va ajudar molt a aprendre hàbits alimentaris saludables. A més, també és una gran esportista amb títols oficials com a instructora, per tant, no només t’ajuda a corregir els hàbits alimentaris, sinó que et dissenya programes de pràctica d’esport adequats a cadascuna. Jo no he passat per cap càncer de mama, ni de cap tipus afortunadament, però si us puc dir que la Laia és una gran professional en el seu àmbit i us pot ajudar molt a sentir-vos millor. Ànims i força per seguir endavant!

    • Moltes gràcies Mireia, ara el mèrit és el de cadascú, jo indico el camí només, però amb costància i unes bones directrius la millora és garantida! una abraçada!

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